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Inversiones extranjeras directas  (23.12.02)
Inversiones extranjeras directas
Por parte de la economía, y de manera creciente por parte de los gobiernos, las así llamadas inversiones extranjeras directas (IED), vienen siendo alabadas como el mejor camino a seguir para lograr el desarrollo de países más pobres. Según su argumentación, las IED tendrían los siguientes efectos :

  llevar a un mayor crecimiento
  crear nuevos puestos de trabajo
  promover la transferencia de tecnología y know-how hacia el país
  aumentar la competencia, lo que llevaría a una producción más eficiente y a una baja de los precios
  lograr mayores exportaciones y una balanza de pagos equilibrada

El argumento, que además es una parte central de los programas de reajuste de estructuras del WEF y del Banco Mundial, se subordina a intereses coincidentes : « lo que es bueno para el inversor transnacional, es también bueno para el país receptor ». Obedeciendo a esta lógica, en varios países se eliminan limitaciones e impuestos para IED. Con esto se deja de lado una diferencia simple pero importante: los consorcios transnacionales tienen como objetivo lograr el acceso a nuevos mercados y producir ganancias. Por su parte, la tarea de los gobiernos debería ser la de lograr el bienestar de la población, principalmente la mejoría de la situación de los sectores más pobres.

Reparto unilateral de las inversiones
La mayor parte de las inversiones directas –buenas dos terceras partes- fluye entre los bloques industrializados : Estados Unidos, Europa y Japón. Las inversiones en países en desarrollo se concentran en pocos países con grandes mercados o con altos índices de crecimiento. China es con ventaja el objetivo preferido ; al grupo líder pertenecen también Hong Kong, Corea, Brasil y México. En Africa, que atrae una pequeña parte del flujo mundial de IED, la mayor parte de las inversiones es en el sector primario (sector agropecuario y minería), y también en la producción de materias primas. La experiencia de los últimos treinta años muestra, sin embargo, que la exportación de materias primas no representa una estrategia adecuada en la lucha contra la pobreza. Joseph Stiglitz, ex-jefe de economía del Banco Mundial, considera que aspectos centrales para el desarrollo tales como redes de carreteras en áreas rurales y provisión de salud y de educación para los sectores más pobres de la población, no representan campos de inversiones atractivos. Las IED crearon sólo en pequeña medida nuevas capacidades productivas (« Greenfield Investments »). Sobre todo en América Latina, pero también en el Sudeste Asiático luego de la crisis monetaria, el flujo de capital extranjero sirvió en primer lugar para la compra de firmas existentes (“Mergers and Acquisitions”) y para la privatización de empresas estatales.

Son menos los que consiguen trabajo
IED no son la solución adecuada para disminuir el desempleo en los países más pobres. La experiencia muestra que las empresas transnacionales realizan inversiones de capital intensivas que son poco efectivas como creadoras de puestos de trabajo. Consorcios transnacionales ocupan hoy a cerca de 19 millones de personas en los países del sur. Por otra parte, allí hay 700 millones que son desempleados o subempleados, y cada año hay otros 38 millones de jóvenes que se agolpan en el mercado laboral. Aún en el caso de un enorme aumento (no realista) del flujo de IDE, las inversiones extranjeras poco aportan a la derrota de las crisis de desempleo.

Las mujeres como mano de obra barata
Raramente son las mujeres quienes toman decisiones acerca de inversiones. Por otro lado, son las mayores afectadas por estas decisiones, sea como productoras, como mano de obra, como consumidoras o como responsables por sus familias. En varios países del sur, sobre todo en sectores de empleo intensivo como las industrias de la indumentaria y la electrónica, se crean las así llamadas zonas de producción para la exportación, en las cuales los inversores extranjeros gozan de condiciones privilegiadas. En estas zonas trabajan sobre todo mujeres jóvenes como mano de obra flexible.
Así se crean por un lado nuevos puestos de trabajo, por el otro, las condiciones laborales son en parte miserables : lugares de trabajo insalubres y desprotegidos, horarios de trabajo extremadamente largos, salarios bajísimos y ningún derecho a organizarse colectivamente.

La fuga de capitales carga la balanza de pagos
En los países más pobres las IED llevan a una fuga de capitales, dado que las ganancias son transferidas en gran parte afuera del país. Esta fuga de capitales puede convertirse en una seria carga para la balanza de pagos. Por ejemplo en 1998, fuga de capitales y dividendos cargaron la balanza de pagos brasileña con 7,7 billones de dólares y produjeron un cuarto del déficit de la balanza de pagos.

Competencia para firmas locales
Las condiciones y posiblidades económicas para los consorcios transnacionales son inegalitariamente más favorables que para las firmas locales. Su poder es una amenaza para una estrategia de desarrollo sensata, que tenga como objetivo fortalecer la economía y el mercado internos. Proveedores locales y regionales son considerados en menor medida por los consorcios extranjeros. El desarrollo tecnológico y el know-how son monopolizados y no son transferidos a las firmas locales. En el caso de fluctuaciones coyunturales o de falta de éxitos económicos, los inversores extranjeros pueden simplemente abandonar el país.

Incentivos para inversiones
Los gobiernos se ven cada vez más bajo presión para ataer inversores por medio de incentivos especiales. Además de reducciones impositivas, facilitación de la importación, o total exensión de impuestos en zonas de exportación libre, a menudo vienen ligados paquetes especiales de promoción. A causa de esto faltan luego los medios para programas de ayuda locales, importantes a nivel de política de desarrollo, como por ejemplo subvenciones para pequeños productores agropecuarios o industriales. Una forma de incentivos particularmente perjudicial son las excepciones de leyes existentes o una disminución de los niveles en cuanto a la protección del medio ambiente y al derecho laboral. En el campo de la explotación de recursos minerales y naturales, bajas en las tasas impositivas, bajos costos de concesión y otros beneficios, llevan a un derroche de recursos y al pillaje.

Rio Grande do Sul: incentivos para inversiones de la Ford
El gobierno del estado federal del sur del Brasil Rio Grande do Sul ofreció al consorcio automotor norteamericano un paquete entero de incentivos para que estableciera allí una fábrica Ford. Entre ellos se contaban un préstamo por cinco años sin intereses por el monto de 300 millones de francos, la construcción de vías de acceso de cuatro carriles, así como la provisión de teléfono, electricidad, gas y agua corriente, y la construcción de un puerto de altamar. Además el estado federal renunciaba los impuestos a las ganancias de Ford por la suma de 5'400 billones de francos.
Luego de un cambio de gobierno, el nuevo partido en el poder quizo limitar el alcance de las concesiones. Aquí intervino el gobierno nacional con un programa especial de incentivos para promover el nordeste del Brasil. Ford no titubeó, invirtió en Bahía y consiguió aún mayores ventajas que las que se le habían presentado originariamente en Rio Grande do Sul.

Texto relativo a IED de : Protección para las inversiones a cualquier precio? Del NAFTA al MAI, al WTO
Cifras acerca de inversiones extranjeras : UNCTAD World Investment Report



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